CENTRO CULTURAL LA CAROYENSE / RUTA FARO 2022
Volver a las Raíces / Ritorno alle Origini
Volver, estar y sentir la tierra de inmigrantes del Friuli, en la Colonia
Caroya de Córdoba.
Pensar en mis bisabuelos llegando de Motta di Livenza a esta
región mediterránea de Argentina.
Luis y Mariana (Luis Canavesi y Mariana Biasi), mis bisabuelos, con
su hijo Juan, nacido en el barco, viniendo a América. Ese hijo, mi
abuelo que nunca conocí, que creció, trabajó y se casó con Antonia
Populin, en la Colonia Caroya. De ese matrimonio de 15 hijos, está
mi padre, Hipólito Juan “Polo”, que jugó y estudió en la Colonia y ya
en la ciudad de Córdoba se casó con Antonia Di Pietro, mi madre,
también hija de inmigrantes italianos.
Armar un rompecabezas, historias que trato de reconstruir,
fragmentos de recuerdos. Relatos, anécdotas y visitas a la Colonia.
La casa de las tías de mi padre, los majestuosos plátanos de la
avenida principal, compartir el vino, y las comidas caseras.
Nostalgias de borrosos viajes de niño.
Ahora soy yo el que retorna, esta vez junto a mis obras para
exponerlas y compartirlas en el espacio de La Bodega La
Caroyense, ícono del espíritu emprendedor de esos inmigrantes
llegados de lugares lejanos.
Estoy feliz de ofrecer esta exposición de dibujos, “Estudios sobre el
Vértigo”, como tributo a quienes trabajaron esta tierra en tiempos
difíciles.
La muestra está especialmente dedicada a Luis y Mariana, mis
bisabuelos; a Juan y Antonia, mis abuelos y a Hipólito Juan y
Antonia, mis padres. A ese pasado que hizo posible este presente.
La Plomada, il piombo, está ahí, en los dibujos que presento para
recordar y celebrar a todos aquellos que han construido nuestra
historia y siguen haciéndolo hoy, más allá de las adversidades de
nuestro tiempo.
Juan Canavesi
SOBRE LA FRAGILIDAD DEL EQUILIBRIO
En la serie Estudios sobre el Vértigo, Juan Canavesi interpela tres cánones persistentes del arte contemporáneo. Por un lado, dos negaciones recurrentes: el abandono de la belleza como criterio para la creación y valoración de una obra de arte y la resistencia a la distinción entre arte y no-arte. Por el otro, el supuesto normativo de que el arte, para ser actual, debe ser crítico y que para serlo debe apelar a la denuncia, la distopía, la catarsis, el desconcierto o el enfado.
En esta obra, el artista hace uso de recursos plásticos que remiten al arte renacentista, entre otros, la apelación al boceto que se focaliza en una idea central y renuncia al detalle, la utilización de la sanguina y la evocación del arte clásico.
Sin embargo, con actitud contemporánea, aborda el vértigo como metáfora, utilizando una composición distanciada de la manera renacentista: abandona la perspectiva, el volumen y la profundidad; elude la armonía y el sentido de la proporción; ubica las imágenes en un no-espacio y enfatiza los ejes oblicuos. Aun así, sin complacencia, adopta una actitud estética e invita a la reflexión crítica, para dejar la tarea de interpretación al observador que se avenga a ello.
En ese contexto, una y otra vez, la presencia de un objeto simple, la plomada, impone otros significados. Podemos imaginar que esa herramienta elemental y milenaria, esa certeza de verticalidad, fue concebida cuando nuestros antepasados remotos, al erguirse sobre sus pies, liberaron sus manos para crear y construir.
Su vértice metálico apunta a un centro invisible pero cierto, cuya fuerza de atracción nos mantiene erguidos y arraigados. Su rudimentaria simpleza, casi arcaica, nos recuerda las fuerzas no menos invisibles sobre las que estamos plantados. Cierto determinismo que tenemos como especie, cierta fatalidad, la de ser seres situados y centrados.
Diseñada para evitar el colapso, la plomada señala la verticalidad, tensando el cordel flexible que sostiene su peso. En su armoniosa fragilidad, abre la esperanza y nos advierte que el equilibrio -siempre en riesgo- es, sin embargo, posible.
Carlos A. Lista
La Cumbre, agosto 2022

Capsularios
Gonzalo Cascón
Capsularios es la síntesis del proceso de varios años con la que Gonzalo Cascón trabaja desde la cerámica. Visualizamos diferentes sitios en sala: a la izquierda la inundación, representada en una ola de restos de tela pasados por cerámica quemada que en forma de manta despliegan el ciclo de la vida, el fuego los transformó. En el centro los cuencos de arcilla cruda toman contacto con otro elemento, el agua que los diluye y a la derecha la naturaleza emerge con claveles del aire suspendidos aludiendo las fuerzas de la gravedad. En el lado opuesto de la sala un grupo de pequeñas construcciones se asientan sobre una base baja, es un caserío de viviendas no planificadas, parecen detener el tiempo de una civilización que quedó asentada en escombros, terca por retener un algo de civilización que contacte con la naturaleza. Sobre la pared lateral, haciendo una síntesis formal y conceptual, el observador verá como alternan linealmente los capsularios sellando su contenido con lacre. Naturaleza y cultura esbozadas sutilmente como primeras pinceladas de una lectura en capas. Especulo que Cascón, no solo trabaja desde el fragmento, aunque podríamos hacer referencias en este sentido, lo hace también desde el archivo y con esto nos ofrece la posibilidad de hacer asociaciones con la ciencia, pues para ello, dice Levi Strauss se requirió de una actitud mental verdaderamente científica, una curiosidad asidua y perpetuamente despierta, un gusto del conocimiento por el placer de conocer. Esta búsqueda se trasluce en sus producciones clasificadas, ordenadas y rítmicas pero aleatorias al mismo tiempo, caóticas también.
El pensamiento científico, tan ligado a la infancia, donde probar y comprobar es parte del juego, aquí se manifiesta. Cascón manipula la arcilla y la cerámica hacia otros terrenos de interés, nos acerca a la antropología, hace un guiño entre lo crudo y lo cocido, atraído por los deshechos y los restos, podemos mencionar la arqueología también. Establece nuevas relaciones con y desde el material (arcilla). Él nos cuenta que los capsularios, como trajes hechos a medida, sirven para clasificar conocimiento, son los cajones de un viejo armario que reserva memoria del pasado que al estar cerrados con lacre se convierten en conceptos muertos, puesto que es conocimiento clasificado, pero el lacre al mismo tiempo promueve el deseo de abrirlos, queda latente la posibilidad. Para Cascón, los capsularios, son órganos de la vida secreta pues sin ellos nuestra vida íntima no tendría modelo de intimidad, con lo que deduzco que los capsularios conllevan promesas más que historia, y esto es lo que vuelve esta instalación un eterno retorno, este signo del retorno señala infinitos ensueños, porque los retornos humanos dice Bachelard, se realizan sobre el gran ritmo de la vida humana, ritmo que franquea años, que lucha por el sueño contra todas las ausencias. Cascón nos invita a dejarnos llevar por el devenir del arte, en el filo de la artesanía, también de la ciencia y la narración, zonas en las que sabe entrar, permanecer, salir y volver para transgredir las leyes del tiempo.
Marta Rivero
Septiembre 2022

Salas


















































Inauguración Centro Cultural La Caroyense el 18 de septiembre de 2022 - Ruta Faro














































































































