MUESTRA PRESENCIAL LA CASA HABLÓ
LA CASA HABLÓ
Sofía Althabe
Ana Luisa Bondone Fernández
Gabriela Grondona
Curaduría y texto: Alejandro Romanutti.
Apertura: 26.08.2023
Cierre: 02.11.2023
En una de esas tantas mañanas conduciendo entre el pueblo y la ciudad, cuando las voces de la radio se entrelazan con los pensamientos y el paisaje cotidiano, me sumerjo en el relato de María Teresa Andruetto para descubrir el poema “La grieta” de Julia Magistratti. Me cautiva el primer verso: «Donde yo veía una grieta, un albañil me dijo: la casa ha trabajado», y me abre la puerta a un horizonte conceptual. En esa voz que, intuyo, está atenta a nutrirse de ese decir cotidiano del entorno, encuentro una perspectiva que me permite explicar el viaje introspectivo y colectivo que emprenden Sofía Althabe, Ana Luisa Bondone y Gabriela Grondona al explorar la casa como un organismo vivo. Un encuentro de voluntades y deseos por habitar, con sus obras, los espacios de lo que hoy es una Galería, que alguna vez fue un hogar.
La casa ha trabajado en cada una de las grietas de la memoria y en ese proceso les ha hablado, permitiéndoles interpretar los matices de sus propias experiencias de vida, trazando puentes con su historia personal. Los espacios de su infancia vuelven como fragmentos que permiten reconstruir, desde las particularidades, la posibilidad de una mirada colectiva sobre el hecho de ser y habitar. En la conjunción no lineal de esos fragmentos que es la “escritura sobre el espacio” se acercan a la metáfora de la casa como algo más que lo que a simple vista experimentamos. “El hogar no es un simple objeto o un edificio, sino un estado difuso y complejo que integra recuerdos e imágenes, deseos y miedos, pasado y presente” (Juhani Pallasmaa).
“La casa habló” es una sinfonía de voces convergentes. Las formas que propone emulan la profundidad de los sótanos y sus cavidades ocultas; los pisos se convierten en plataformas que nos lanzan a espacios recónditos de nuestro ser, poblados por memorias, sonidos, olores y colores; las ventanas tienen el poder de brindar panoramas que trascienden las cuatro paredes. “Las ventanas son los frágiles ojos de la casa que observan el mundo e inspeccionan a los visitantes (…) La casa proporciona protección al soñador, pero son las ventanas las que le permiten soñar” (Pallasmaa). Cada elemento entrelaza horizontes tanto físicos como metafóricos, trastocando experiencias y momentos vividos. Un alambrado ya no es el objeto que separa un espacio o delimita un paisaje, sino la unión de paisajes lejanos en la memoria con las experiencias del presente; ¿se retuerce para anunciarnos giros en el transcurrir de nuestras vidas? Un primer plano se aleja y una vista lejana se vuelve microscópica como el ADN de un recuerdo, de una voz que retumba en una pared, haciendo eco en cada una de las historias que queremos rescatar, individuales y colectivas. La mancha es incendio, pasto y memoria, como el alambre es campo, cárcel o frontera. El horizonte es la línea de una partitura cuyas notas son los elementos que componen los paisajes de la memoria, la que está dibujada en una baldosa, en un molino o en las ramas y hojas de un árbol de ese jardín que se vislumbra a través de una ventana. “La casa es nuestro rincón del mundo, es un instrumento para afrontar el cosmos” (Gastón Bachelard). Opera como la metáfora del albañil que, sabio en su sencillez, intuye que esa rajadura es la casa expresándose. En esta muestra las artistas asumen ese lugar, escuchando los susurros de la casa y materializando, con sus obras, sus propias historias de habitar, de estar en el mundo. En las voces del hogar y en las trazas de las artistas el susurro de la casa se convierte en arte. Parafraseando a Merleau-Ponty, ¿qué otra cosa podría expresar el pintor o el poeta más que su encuentro con el mundo?
Alejandro Romanutti

Inauguración 26 de agosto de 2023
Guillermo Roggio sur 97, Colonia Caroya
Sala
















Inauguración


























